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Como he comentado alguna otra vez algo hace clik y salen a flote recuerdos que estaban aguardando su momento en alguna retirada esquina de mi cabeza.
Hoy el clik me acercó a Wayne Robinson.
Americano, negro, fuerte.... gran jugador... pero yo lo veía por la televisión. Fichó por el Real Madrid en el 83, ya ha llovido, y formo pareja con el grandioso Fernando Martín.
En aquella época yo era mas que novato en esto de la canasta..... aquel año... tercer año de junior del barca.... campeonato de España... y en verano campeonato del mundo en Palma de Mallorca.
El era puntal básico en los esquemas del Madrid, participaba en concursos de mates, jugaba en competiciones Europeas. Joder! Era Wayne Robinson.
Ahora, hoy en día, ningún chaval de esos que te dicen el cinco titular de Milwaukee Bucks ... ninguno tendrá ni puñetera idea de quien es Wayne, pero los que disfrutamos viéndole en una pista.... nosotros si lo sabemos.
Pues en formación que estaba uno.... y el codeándose con lo máximo en Europa.
Los años fueron pasando.... los equipos cambiaban... el pelo se caía... Uno ya tenia muchos, muchos espolones. Ya no era el jovenzuelo que jugo minutos contados en Palma, ahora para mejor o peor era importante en los equipos.... y llegó Juventud Alcalá...
...Juventud Alcalá... uno de los problemas de esto es que cuando quiero recordar nombre no hay cojones, ninguno viene, todos se esconde tras una niebla espesa..... pero cuando estoy en otra cosa se acercan y vienen a dar por culo, así que dejemos lo de los nombres.
El año de Alcalá fue malo deportivamente, no ganábamos ni en los entrenos... económicamente el Club estaba roto.... pero ese año, después de hacer miles de kilómetros por carreteras... de dormir mas en hoteles que en casa... de recordar ciudades por sus pabellones... ese inicio de temporada hubo un momento en el que volví a ser aquel junior que jugaba campeonatos de España y entrenaba en verano para Mundiales. Ese momento fue en el que vi entrar en el pabellón a Wayne Robinson.
Joder! Es el. No era.... no me salen las palabras... el sentimiento era....a este tío lo he visto partiéndose la cara con Mike Davis en al Palau cuando nos ponían a los junior a pié de pista. Este tío ha compartido vestuario con Fernando Martín.... imagino que si llegamos a tener una cámara grabando aquellos momentos la cara de perfecto imbécil que debería tener yo debía ser de las que hacen época.
… y entramos en la dinámica del día a día de un equipo profesional. Entrenamientos de mañana y tarde. Viajes. Hoteles. Kilómetros de carreteras. Nos dábamos guantazos en los entrenos... compartíamos habitación en los viajes.... y yo le comentaba alguna vez que lo había visto en la tele, que yo había estado a pié de pista en el Palau... y el, incomodo y medio sonrojándose, se sonreía, me daba un empujón y me mandaba a callar... volvía a ser el junior....
…. aquel año... bueno, no se si aquel solo o todos, pero en Alcalá ese años hizo un frió tremendo. El pabellón a las diez y media de la mañana, cuando pisábamos pista era una nevera... creo recordar que menos en Manresa y Valladolid, nunca he pasado tanto frió en una pista de baloncesto. Pues con ese frío y a las diez y media entraba Wayne en pista con chadal (completito, no le faltaba de “na”), guantes y gorrito de lana. Pasaba por la enfermería, me despertaba (vale, esa es otra historia y ya la contaré otro día), y me arrastraba a la cancha.
Pasaban los día en Alcalá. Seguimos compartiendo spaguettis, ensaladas, filetes y fruta. Charlas prepartido......
….ufffff... me he acordado... jajajaja... la primera charla prepartido que vivimos con Wayne fue... sorpresiva...
Llegamos al vestuario, yo solía llegar de los primeros y vi la ropa de Wayne en las perchas, las botas debajo del banco, pero el no estaba. Así que empecé a cambiarme, fueron llegando los compañeros, la gente charlaba, todos cambiados, últimos momentos, entra Bubu (me he acordado) y dice que nos sentemos para dar las ultimas ordenes. No estaba Wayne...jode! Donde esta??? la ropa esta aquí, tiene que estar en el Pabellón.... todos locos... y en estas entra en el vestuario Wayne Robinson, 2,03 m, 100 kg, chorreando en sudor, completamente hinchado de hacer pesas. No tenia bíceps, eran medias pelotas de baloncesto, el pectoral que se le salia de la camiseta... lo vi llegar y pensé “este el primer tiro hoy lo manda a la tercera grada”.
No recuerdo que le dijimos pero se secó el sudor, se puso la ropa de juego y cuando todos estábamos en silencio esperando que el terminase dijo que el se concentraba así. Comentar que no mató a nadie en el primer tiro ni en el segundo. Desde ese día era normal antes de la charla prepartido verlo llegar al vestuario completamente hinchado de hacer pesas.
Un buen día le comenté que si quería venir a comer a casa. Buenoooo.... le faltó tiempo para decir que si. Luisa preparó patatas con costillas. ¿Quien es el que dice que los Americanos solo comen hamburguesas?. Ese hombre se puso morado de patatas y las costillas las pillaba con las manos y las comía diciéndole a Luisa “muy buenas, muy buenas”. Terminamos y volví a comentarle lo de los partidos a pié de pista, lo de las luchas con Mike en el Palau, que yo lo admiraba desde hacia años y que ahora compartíamos pista, vestuario, hoteles y comidas.... el se sonrojó y me hizo un gesto con la mano como diciendo “anda ya, callate” a la vez que se sonrojaba.
Luego el destino reparte cartas y las personas nos separamos, dejamos de vernos durante años, o simplemente no nos vemos mas....olvidamos historias, aventuras, risas.... pero un clik activa algo en algún rincón perdido de nuestra cabeza y nos acerca todo eso.
Lo mejor que al escribir esto he sonreído.... he soltado alguna carcajada... me he acordado de otras historias que tienen cercanía con esta (se volverán a olvidar, no lo dudéis).... pero lo importante es que aunque Wayne no lo sepa nunca, aquí, en la punta mas al sur de España, uno con el que el compartió pista, vestuario, hoteles, un plato de patatas con costillas comidas con las manos, se acuerda de el y lo sigue admirando.
Un fuerte abrazo Wayne.
PD.- Wayne el que hacia que me durmiese en la enfermería, te acuerdas, tiene hoy dieciocho años y mide casi dos metros jajajajajaja.




