Buenos dias.

Ayer fue la fiesta del Baloncesto en La Línea, una gozada. Los protagonistas los chavales… karaokes, castillos inflables, concursos de triples, los padres habían llevado comida, y los chavales disfrutando. Un ambiente familiar, veías a unos crios tirándose por las rampas del castillo inflable, junto a otros cantando a voces por los micros del karaoke y en la otra parte de la cacha un concurso de triple en el que participaban padres, jugadores, jugadoras… todo el que quisiera, una verdadera gozada. Todo enfocado para el disfrute de los pequeños. Como tiene que ser.

Algo muy parecido hacen en Málaga, en la escuela de baloncesto de los Gindos. Nicolas, su presidente, es mi cuñado, así que aquí os pongo el enlace de su página para que veáis el nivelazo que tiene. http://www.redesyole.com/ebg/

Pues en la fiesta de ayer me comentaron que si me importaba que se enlazara desde la pagina del club con este blog. Pues… les comente que este blog no es de baloncesto, que es un lugar donde expongo vivencias, pensamientos, experiencias, confesiones… en algunos de las actualizaciones hago referencia al baloncesto. Imposible no hacerlo, ha sido mi vida durante muchos años y aun forma parte de ella. Y me comentaron que si había algo referente a este deporte lo copiarían y pondrían en la página, así que aquí va:

Era el año 1983, sonaba en la radio Obus, Leño, Barón Rojo. Miguel Ríos triunfaba con su gira. Ganaba la Supercopa de España de Futbol el Barca. La liga era del Atletic de Bilbao, subcampeón fue el Real Madrid. En baloncesto la liga era del Barca, entrenado por Antonio Serra y el Subcampeonato del Real Madrid de Lolo Sainz… pues en aquellos años en que muchos de vosotros aun no habíais nacido, un grupo de chavales entrenaba como locos preparando una ilusión, persiguiendo un sueño. Esa ilusión, ese sueño se llamaba Campeonato del Mundo de Baloncesto. Se jugaría en Palma de Mallorca. ¿Fechas?... pues del 14 al 28 de Agosto.

Antes de llegar a esas fechas habíamos pasado por concentraciones en Madrid. En la Residencia Blume, junto al I.N.E.F. En estas concentraciones la planificación del trabajo era: trabajo, trabajo y trabajo. Me explico. Nos levantaban a las ocho de la mañana, nos tomábamos un zumo y a correr una hora aproximadamente por la casa de campo. Vuelta a la residencia, ducha y desayuno. A las once aproximadamente entreno en las pistas de atletismo del INEF, series de velocidad, de cien metros de doscientos, de cuatrocientos…. Un verdadero palizón. Al terminar corríamos a la ducha, comida y siesta.

La verdad es que los primeros días no dormíamos, éramos chavales y teníamos energía para eso y para mas. Pero al llegar al décimo día la siesta nos la pedía el cuerpo, no podíamos aguantar sin ella y para sacarnos de la cama nos tenían que venir a despertar.

¿La tarde?. Más de lo mismo. Entreno en las pistas de baloncesto. Dos o tres horas de cancha. Dos o tres horas donde nos partíamos la cara, donde entrenábamos como si el compañero que tenias delante fuese tu mayor enemigo, donde luchábamos por ganarnos no minutos de juego… no, no…. Luchábamos por quedarnos, por no ser los descartados, por seguir corriendo por la casa de campo, por seguir haciendo series en el INEF, por seguir durmiendo las reparadoras siestas… todo ello era parte del sueño.

Sueño de un grupo de chavales que oían a Los Secretos y Kool & The Gang… era lo que sonaba en aquella selección. Que cuando no estaba jugando a baloncesto… estaba pensando en baloncesto…

Pues así se fue desarrollando el año. Entre concentración y concentración, volvíamos a casa, en mi caso la Residencia Blume de Barcelona. Volvíamos a nuestros equipos. La verdad es que la cantidad de entrenamientos que llevábamos en el cuerpo se notaba, la diferencia con los compañeros que se quedaban entrenando con nuestros equipos era enorme. Era como ver correr a un formula uno contra un buen utilitario. Cuando tus compañeros de equipo no podían mas tu aun tenias para rato. En esos momentos era cuando éramos conscientes del trabajo que realizábamos, éramos concientes del progreso que estábamos haciendo, éramos conscientes que el sueño se acercaba…

Y llegó el verano. Un mes antes del Campeonato concentración en Palma. El Hotel Bellver fue nuestro cuartel general. Todos los días por la mañana preparación física. Venían a buscarnos en unos minibuses y para unos campos de golf… ¿a dar unos golpes? No no… a correr. Fue durísimo en pleno mes de Julio, en Mallorca, a las once de la mañana correr en un campo de golf era insoportable, el calor asfixiante. Pero lo mejor era que el final del recorrido era junto al Pabellón donde se desarrollaría el campeonato, así que aprovechábamos y un par de horitas de entreno. Al medio día al hotel a comer y a descansar y por la tarde un ratito de pista, unos tiritos, unos tiros libres, algo suavecito… para soltar los músculos.

Así durante un mes, el torneo se acercaba y no sabíamos quienes serian los descartados. Éramos catorce jugadores para doce puestos. En un principio todo estaba planificado. Yo era de los descartados. Había conseguido llegar a los catorce últimos. Me quedaba en los dos últimos eliminados. Una gran faena, pero todo lo vivido, todo lo trabajado, todas esas experiencias, eso me lo quedaba para mí, ese era mi premio. Para un chaval con diecisiete años todo eso era un sueño cumplido.

Ya podía marcharme. Me esperaba otra concentración a los dos días. Teníamos que preparar el pre-europeo que se jugaría el verano siguiente en Suecia. Cuando ya tenia los billetes de avión para marchar, faltaban unos días para empezar…sucedió. Rafa Martínez Sansegundo, pívot del CAI Zaragoza se lesionó. Creo recordar que fue una lesión en la mano, el caso es que cambiaron los nombres en los billetes, el se marchó y yo me quede. De esta manera me convertí en uno de los doce jugadores que formaron parte de aquella selección. No por un golpe de suerte, no por la lesión. El motivo fue por el trabajo que durante meses habíamos realizado. Por esas series en el INEF, esos entrenos en la casa de campo, esos palizones en las pistas, esos meses en los que mientras unos estaban en la playa con las amigas, nosotros vivíamos prácticamente en una cancha de baloncesto. Esos eran los motivos por los que estaba en ese equipo. Y yo me sentía orgulloso.

El campeonato fue tremendo. Era el jugador mas joven del equipo y fui el que menos jugué. No me importaba. La totalidad de los jugadores de mi edad en España hubiesen querido estar en mi lugar, y yo lo estaba disfrutando. Fue maravilloso.

Compartir pista con jugadores de la talla de los Argentinos, Campana y Montenegro. El Australiano, Gaze. El Brasileño, Viana. El Estado Unidense, K. Walter (años mas tarde gano el concurso de mates de la NBA). Los Italianos, Morandotti, Montecchi, Bosa; Binelli. Los Alemanes, Schempf, Welp, Behnke. Los Sovieticos, Volkov, Marciulionis, Tikonenko, Sabonis.

Pero los mas importantes de todos fueron mis compañeros de equipo. Marrero, Llorente, Arcega, Vecina, Villacampa, Remeteria, Montero, Peña, Hernangomez, Rodríguez y Montes… esos fueron los más importantes. ¡Ah! No puedo olvidarme de nuestro entrenador Ignacio Pinedo y su ayudante Joaquim Costa. Un abrazo de corazón para todos, han sido parte de mi vida y lo seguirán siendo hasta el final.

A estas alturas supongo que os gustaría conocer la clasificación, ¿no?. Pues ganó Estados Unidos en la final a Rusia (78-82), y en la lucha por el tercer puesto nos ganó brasil, el resultado fue (71-66).

Fue un año impresionante. Fue una experiencia impagable. Fue un sueño… y lo conseguí luchando cada día, esforzándome en cada entreno, no dándome por vencido nunca… esa es la forma de perseguir los sueños. Si nos quedamos quietos y esperamos que lleguen muy probablemente pasaran de largo, a ellos les gusta que los busquemos, que los persigamos….

Fue un mes de Agosto inolvidable aquel del 83.