Buenos días.

Hace un par de días que pienso de vez en cuando sobre el tema de esta actualización. Pero ayer hubo algo que me tocó.
Empecemos.
Hay días que no se olvidan en toda tu puñetera vida. Hay idas que por un motivo u otro no conseguiremos borrar de la memoria. Hay días que no deberían borrarse nunca de nuestras cabezas.

Yo, lo admito, soy un puñetero desastre. No me acuerdo ni del día en que nací. Hay veces que pienso que he comido al medio día… ¡joder que no lo recuerdo!... dicen que si memoria selectiva, que si las cosas que no nos interesan nuestro subconsciente lo borra para dejar hueco para cosas mas importantes…no se, no se.

Pues, supongo que como a todo el país, y a pesar de mi mala memoria, se lo que estaba haciendo el día 12 de julio de 1997.
Hacia dos días que vivíamos pegados a los televisores, a las radios… se me saltaban las lágrimas cada vez que veía las manifestaciones, cada vez que escuchaba la voz de su hermana.
Teníamos una ilusión… queríamos verlo volver… necesitábamos verlo volver… no podía ser. No podían ser tan ciegos, tan crueles.

En todos los puntos del país la gente salía a la calle. Parecía que habían secuestrado a una persona de cada familia… era como si hubieran secuestrado a mi hermano y al hermano de mi vecino y al hermano de mi amigo… cada padre tenia un hijo secuestrado.

En esos días no había ni derechas ni izquierdas, ni españoles ni extranjeros, ni jóvenes ni viejos. Había un sentimiento común, había una petición común… una misma ilusión en los corazones de los millones de personas que vivimos en esta país… esa ilusión era ver a Miguel Ángel libre.

Esos millones de personas no durmieron, no descansaron, permanecieron en plazas, en calles, a las puertas de los ayuntamientos… era asombroso ver a chavales con veinte años, chavales que no haber sucedido nada estarían con sus amigos en el cine… o tomando unas cañas… pues esos mismos chavales estaban haciendo vigilias nocturna en las plazas de los pueblos. Esos mismos chavales se pasaron horas de rodilla con sus manos blancas al aire. Vi a señoras que les cuesta un mundo dar dos pasos, echarse a la calle y recorrer cientos de metros con las manos al aire.

Todo el país era un mismos ser… era un mismo cuerpo… era un todo. No había nacionalidades, no había idiomas, no había ideologías… todos éramos uno…

Cuando digo todo el país, era todo el país, en euskadi las manifestaciones eran las mismas que en el resto del estado. La diferencia era que allí sabían donde ir a manifestarse. La gente salio a la calle, la gente perdió el miedo, la gente se atrevió a dar un paso que nunca se había atrevido a dar, la gente se plantó delante de las herriko tabernas y gritó, gritó pidiendo la libertad de Miguel Ángel… esa misma gente lleno la plaza de Ermua de velas, esa misma gente hizo vigilias pidiendo… pidiendo lo mismo que todo el resto de españoles…
Llego la hora…se termino el plazo… habían pasado dos días… no podía ser… tenían que entender… tenían que razonar… tenían que oír el grito de todo el país… todo un pueblo en la calle… joder, tenían que oír a sus propios paisanos que habían salido a la calle a miles… millones en toda España…

Pero no… no escucharon… no oyeron a sus paisanos… no oyeron a millones de españoles que con sus manos al aire pedian su libertad.

Era sábado 12 de julio de 1997… eran las cinco menos diez de la tarde… íbamos en el coche a Tarifa… escuchábamos la radio…oímos lo que nadie quería oír… mataron un parte de nosotros, mataron una parte de cada uno de los ciudadanos de este país… mataron una parte de cada unos de sus vecinos que habían salido a la calle pidiendo el final de la sinrazón.
Recuerdo que lloré, recuerdo que Luisa lloró… recuerdo que España entera lloró… España entera cerró los puños… España entera apretó los dientes…

Dicen que una persona no muere mientras alguien se acuerde de el, mientras alguien, en algún lugar, tenga un buen pensamiento sobre el.
Miguel Ángel no morirá nunca. Todos y cada uno de los que aquellos días salimos a las calles nunca lo olvidaremos. Eso es algo que nunca nos podrán quitar y nunca podrán matar. Miguel Ángel siempre vivirá en nosotros, en nuestros corazones, en nuestros recuerdos.

Quien no quiere razonar es un fanático; quien no sabe razonar es un tonto; quien no se atreve a razonar es un esclavo.
Ellos ese día, al hacerse los sordos ante el clamor de todo un país, demostraron su fanatismo, demostraron su imbecilidad, demostraron que son esclavos de la sinrazón.

Habían matado a nuestro hermano, habían matado a nuestro vecino, a nuestro hijo… ese día todos lloramos… ese día todos cerramos los puños…

Ahora os pongo la letra de una canción de Carlos Goñi. La compuso la noche en que mataron a Miguel Angel... se la dedicó a el...

Aquel día amenazaba más tormenta y la tormenta no se hizo de rogar;
aunque más de uno creyera en los milagros,
el que más y el que menos no sabía que apostar.
Porque el tiempo es el tiempo y él decide
cómo, dónde y cuándo quiere descargar;
y a las cuatro cayeron dos rayos segando de cuajo otro arbol más.

Y cayó hasta calarnos los huesos,
y cayó fría y sin compasión,
una lluvia violenta y salvaje hasta hacernos dudar de si existe Dios.
Y cayó hasta calarnos los huesos,
como pernos de vía de tren,
una lluvia violenta y salvaje hiriendo la carne, abollando la piel.

Y fundidos de rabia, impotentes,
miramos al cielo queriendo entender,
por qué este brutal aguacero, porqué los dos rayos,
algo no va bien.
Y si no hay nadie que pueda detener
la tormenta que nos moja sin parar,
usaremos nuestra fuerza, tanto si está mal o bien,
para estar secos por siempre de una vez.

Estribillo

Cometimos el error de imaginar
que algún día todo esto tendrá fin,
pero aquí nunca es domingo, siempre cae más de lo mismo,
porque el tiempo es dueño de la tempestad.
Y es posible que mañana sea igual,
ya veremos quién deja de existir,
porque un árbol vale tanto como el precio de su hacha.
Hoy es lunes, mes de octubre, en mi país,
hoy es lunes, mes de octubre, en mi país.