....dias grises.....
....la calle era parte del día a día. Era nuestro campo de batalla, nuestro estadio de fútbol, nuestro castillo.
Recuerdo que antes los chavales podíamos salir a la calle solos. El decir “me bajo un rato a la calle”. Eso era normal, ahora?. Ahora si algún niño dice eso el padre o la madre le diría “a que vas a bajar a la calle?”....buscarían un motivo, una razón..... antes simplemente bajábamos a la calle a jugar, no había otra explicación.
Recuerdo días de lluvia, no se porque cuando hecho la vista atrás y miro mi infancia veo días de lluvia, días grises, días con nubes, pues en esos días, cuando tenia unos.....doce o trece años, todas las mañanas agarraba a mi hermano, siete años menor que yo, y a las nueve de la mañana salíamos de casa.
Las clases empezaban a las nueve y media y teníamos casi veinte minutos de camino. Eran veinte minutos solos, de la mano, ante los peligros de la calle..... joder, eramos cientos los que salíamos solos a la calle, no era algo fuera de lo normal, no era raro.
De camino pisábamos los charcos, nos poníamos los pantalones chorreando, estábamos toda la mañana con ellos mojados, pillábamos nuestros catarros..... y aquí estamos.
Esos días grises, de lluvia.... jugábamos en la calle.... inventábamos juegos.... jugábamos con la imaginación.... había mares inmensos con islas donde confinábamos a los prisioneros..... había ríos infranqueables..... había.... joder, había barrizales...... joder que barrizales!.
Recuerdo que bajábamos por la ladera de un monte, cuando llovía aquello, para los adultos, era un peligro, había barro, se producían resbalones, se manchaban..... para nosotros... para los chavales era una delicia.... era mejor que el mejor de los parques temáticos de hoy en día.
Empezábamos jugando al “jincote”. Para jugar al “jincote” se necesitaba un palo de hierro y barro, solo eso. El palo lo sacábamos de algún paraguas roto, los había a montones, y el barro.... barro había todo el que quisiéramos. Pues hacíamos unos cuadrados en el barro, los numerábamos, uno detrás de otro y cada uno mas lejos de nosotros, el juego consistía en empezar por el cuadrado uno lanzando el hierro y que se clavase en el barro, luego el cuadrado dos y así llegábamos al mas alejado. Apasionante no? El camino al colegio se hacia un poco mas largo.... había paradas para jugar y eso veinte minutos se transformaba en treinta y cinco o cuarenta minutos.
Recuerdo las broncas de mi madre cuando me veía llegar, tenia que estar para hacerme una foto. El pantalón chorreando, los zapatos llenos de barro..... creo que tenia en las suelas tal cantidad de barro que al quitármelos pesaba un kilo menos....esas regañinas..... “este niñoooooo.... estoy todo el día limpiando y ahora llega el y me lo pone todo perdido.....” y tu te quitabas los zapatos, ahora se que mi madre les quitaba el barro porque cuando me los ponía para ir al cole por la tarde estaban inmaculados, con su kanfor, limpitos, secos..... para mi era lo normal, nunca pensé en el trabajo que le daba a mi madre. Los pantalones los ponía a secar, luego a la hora de marchar se los ponía en la boca y decía “ya están casi secos, venga pontelos”..... y a la calle otra vez, a la lluvia, al barro, a las clases..... con los bajos de los pantalones chorreando.... con los zapatos llenos de barro....
Recuerdo camino estaba dividido en partes. La primera era la del barro y en esta parte nos poníamos los zapatos que daba pena verlos.
La segunda era la del rió.... había un pequeño rió y todos los días lo teníamos que cruzar a la ida y a la vuelta. Mas que un rió era riachuelo.... era pequeñito y con unas piedras por medio que nos ayudaban a cruzarlo.... pero era nuestro rió.... en el nos quitábamos el barro de la primera parte, y mas de uno y de dos se pasaron la tarde con los pantalones totalmente mojados después de un buen resbalón en las piedras (cosas del barro y el agua). Antes cuando nos pasaba algo así no llamábamos a las madres para que viniesen al cole con unos pantalones secos y los cambiásemos, antes ni se nos ocurría, antes te aguantabas, te secabas y no decías nada de nada.... eramos unos tíos duros.
Luego, con el paso del tiempo, con el paso de los inviernos.... se empezó a construir un puente, el puente del caracol, ese fue el nombre que le pusimos.... al principio no pasábamos por el, nos gustaba el riachuelo, era nuestro camino, nos limpiaba el barro, nos arriesgábamos a caer.... pero un día nos dimos cuenta..... no tiene barandillas. Habían puesto una valla para que la gente no pudiese acceder porque no tenia vallas.... pero nosotros nos dimos cuenta.... desde ese día pasamos por el puente..... te cagabas de miedo.... te dolía el estomago.....parecía el puente mas estrecho del mundo.... pero desde entonces no había un día que no cruzáramos el puente del caracol.... si nuestros padres nos llegan a ver....
Como digo fue paso obligado durante muchos muchos días.... una mañana al llegar.... habían puesto las vallas, cruzamos, teníamos sensación de seguridad, no había vértigo, cruzaba todo el mundo..... volvimos al rió... volvimos al agua, al riesgo de la caída, al llegar a clase chorreando.... eramos niños.
Luego venían las vías del tren, había que cruzarlas para seguir el camino. Había días que veíamos al tren en la distancia, entonces buscábamos piedras, chapas.... cualquier hierro.... y lo poníamos en las vías..... esperábamos y veíamos pasar los vagones. Luego recogíamos nuestros tesoros aplastados y los mirábamos maravillados. Al final, había que correr, llegábamos tarde a clase. Un día en una de estas carreras me di de bruces con el brazo del cambio de vías.... es un trozo de hierro tremendo, el chichón me duro semanas.... pero no llore, no podían verte llorar, seguí mi camino. Las clases esperaban..... algún examen..... alguna bronca.... mas de una colleja..... pero eramos niños y nos comportábamos como niños.
Recuerdo días de lluvia.... días grises...







unaovarios dijo
Tienes unos maravillosos recuerdos de niño, de ser niño... Casi te puedo ver, así lo describes, así lo veo...
Sabes? Me ha costado un poco eso de dejar a los niños "salir a la calle" y eso que sólo recorren unos metros de casa al cole y vuelta (el de 12 con las gemelas de 8)... Las primeras veces uffff..
Me alegra mucho volver a leerte, no tardes tanto la próx. vez...
Espero que todo vaya bien. Besos
23 Octubre 2008 | 10:27 PM