Buenas. Joder cuanto tiempo...... que han sido, tres meses???? sobre ese tiempo mas o menos creo. Pues aquí estamos otra vez. Supongo que después de tanto tiempo ya el personal se tiene que haber cansado de entrar a mirar si he actualizado y no leerá esto nadie.... pero bueno, yo lo pongo porque me apetece y como dice nano, punto pelota.

 

Hace unos días viendo un articulo en el periódico sobre los profesores en los colegios me acordaba de alguno de los míos.

 

Mis recuerdos sobre ellos no son malos. Ahora mirando desde la serenidad que te da la edad y la distancia en el tiempo, los ves de otra manera, los entiendes, ves que no eran tan malos como con quince años pensabas..... eran hombres como yo en estos momentos. Hombres que lo único que trataban era de hacer su trabajo lo mejor que sabían y que podían, lo mejor que le habían enseñado.

 

Partamos de la base que éramos niños, que teníamos entre doce y quince años, que teníamos vitalidad para aburrir a mas de un regimiento de maestros, que nuestros sueños no eran ser futbolistas, famosos de revistas, banqueros millonarios...... nuestros sueños, con esa edad, eran mas..... mas.... mas de estar por casa. Alguno quería trabajar en la tienda de su padre, otros querían ser médicos y arquitectos.... y para la gran mayoría su mayor sueño era tener una bicicleta o lo que ya era le leche, lo máximo, el mas de los mas... tener una moto. Pero no un scooter de eso de ahora, antes el modelo por el que suspirábamos la mayoría era la vespino o la mobylette campera. Ahora parece que estamos hablando del jurásico, pero en esos tiempo estos modelos eran lo ultimo en dos ruedas.

Pues con chavales con estos gustos, sueños y aspiraciones tenían que trabajar nuestros profesores.....

En mis recuerdos, los nombres de los profesores siempre van precedidos por el Don, Don fulanito, Don Menganito. Nunca es fulanito o menganito.

 

Recuerdo a Don Antonio, profesor de matemáticas. Era nuestro jefe de estudios. Entraba en la clase y se hacia el silencio. No necesitaba dar una voz, gritar, amenazar, no necesitaba firmar un parte.... solo con su presencia se hacia el silencio.

Una vez no nos dimos cuenta que entraba en la clase, todos estábamos haciendo el loco, unos hablando, otros tirando papeles, otros gritaban.... cuando nos dimos cuenta Don Antonio había entrado en la clase y estaba junto a la mesa del profesor mirándonos a todos, en silencio, no dijo nada, no habló.... solo miraba.... con su maletín en la mano derecha, la izquierda en el bolsillo del pantalón de tergal..... se fue haciendo el silencio.... nos fuimos sentando.... no voló ni un papel más....Don Antonio movió su silla, dejo el maletín sobre la mesa, se sentó, abrió el maletín, saco el libro y dijo:

  • - saquen el libro, pagina veintiséis, ejercicio dos, tres y cinco.

A nosotros no nos llegaba el cuello a la camisa, solo se oía el movimiento de las hojas de los libros.

  • - están todos en esa pagina???
  • - siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii Don Antonio.
  • - Ahora pónganse de rodillas en el suelo y hagan los ejercicios en esa posición.
  • - Comoooo???? Don Antonioooooooooo.....

Don Antonio no dijo nada, se levantó, se puso de pié junto a la mesa y nos miró. En dos segundos toda la clase estaba de rodillas junto a las mesas y hacíamos los ejercicios en esa posición. El pasaba andando entre nosotros y miraba los ejercicios, si te veía algún fallo te daba un collejazo y te decía:

  • - Ramirez repase ese ejercicio, hay un fallo.

Y a Ramirez se le ponían los guevos de corbata porque si a la siguiente ronda el error seguía la colleja era de ordago.

Cuando terminamos los ejercicios, sacó a alguno a la pizarra a corregir. Una vez corregido comenzó a explicar el siguiente tema..... así paso la hora. Teníamos las rodillas dormidas, estábamos deseando oír el timbre que anunciaba el fin de la clase. Cuando sonó, Don Antonio, guardo el libro en su maletín, se levantó, puso la silla en su sitio y salió de la clase..... no se movió nadie.... silencio....Don Antonio asomó la cabeza por la puerta y dijo:

            - pueden levantarse.

Desde aquel día siempre que la siguiente clase era Matemáticas al sonar el timbre no se movía nadie, no se oía un grito, no volaba un papel, no se arrastraba una silla. Cuando Don Antonio llegaba la clase parecía un cementerio en horario nocturno.

 

            Una vez Don Antonio pilló un papel en el que algunos alumnos insultaban a un profesor. Reconoció la letra del primero y lo llevó a su despacho, con dos guantazos le saco a quien le había pasado la nota y quien había escrito los siguientes insultos. Lo llamó al despacho.... este creo que con el primer guantazo habló, no hizo falta mas. Cuando el tercero entro en el despacho, vio a los dos primeros con la cara roja, vio los ojos rojos de llorar.... no hizo falta dar una torta... hablo.... joder si hablo.... dio la lista completa de nombres a los que le habían pasado la hoja.... vamos que si le aprietan un poco denuncia a su propia madre.

            Lo siguiente fue llamar a los padres. Cuando estos llegaron al colegio y Don Antonio les contó lo que había pasado, les contó que les había sacado los nombres a guantazos..... y los padres les sacaron a guantazos el pellejo. Porque entonces, si hacías una trastada en el colegio y un profesor te daba una torta, avisaban a tu padre y de entrada, este te daba dos tortas mas, porque si el maestro te la había dado por algo seria.

 

            De otro estilo era Don Juan.

            Don Juan era profesor de Ciencias y de Física y Química. Don Juan se pasaba una semana explicando y dando apuntes. Un buen día decía:

            - mañana examen del tema. Estudien solo los apuntes.

            El silencio se podía cortar.... los apuntes solo????? joder! Pero si son veinte folios a dos caras. Para mañana??????. todo esto era pensado, nadie tenia cojones de decirle a Don Juan eso. No se nos pasaba ni por la cabeza protestar. Las descomposiciones intestinales eran varias entre el alumnado.

            Al día siguiente mientras caminábamos hacia el colegio todos estudiábamos, entre clase y clase estudiábamos, en la hora del patio estudiábamos. Cuando Don Juan entraba en la clase .

  • - guarden los apuntes.
  • - Saquen hoja en blanco para el examen..... Rodriguez Ud. quiere hacer el examen?

            Rodriguez contestaba automáticamente que si.

  • - pues no lo parece, guarde inmediatamente los apuntes o esta suspendido.

            Volvemos a lo del cementerio en horario nocturno.... por lo del ruido.

            Don Juan entregaba las preguntas del examen, se sentaba, se ponía unas gafas de sol de espejo, sacaba el periódico y se ponía a leer. No tenias ni la menor idea de donde estaba mirando. Maldecíamos. Que cabrón!, no se donde mira. De vez en cuando se oia:

  • - Rodriguez entregue el examen.

            Rodriguez guardaba la chuleta que habia estado preparando las horas anteriores al examen, bajaba la cabeza, se levantaba, caminaba hacia la mesa, dejaba el examen y volvía a su lugar. Don Juan marcaba el examen con un bolígrafo rojo, ponía "COPIANDO". Rodriguez se quedaba en su mesa esperando el final de la clase..... todos fuimos Rodriguez alguna vez, todos.

 

            Estos fueron dos de mis profesores. En aquellos tiempos los veía como lo peor de lo peor. Ahora con el paso de los años los veo como personas que hacían su trabajo lo mejor que sabían, como le habían enseñado.... y después de todo.... algunos de aquellos alumnos hoy en día son arquitectos, médicos, funcionarios..... e incluso alguno ha llegado a trabajar en la tienda de su padre.