Ha llegado el final del ciclo. Pasan de mano. El fin de dos años de trabajo. El grupo sigue, yo me quedo. Comienzo con otro grupo, no se cual será..... pero a este no lo podre olvidar.

Han sido días de frío, días de agua, días de calor, días en los que los amigos se marchaban a la playa y ellos caminaban al pabellón. Me han aguantado enfados, broncas, modificaciones en hábitos que tenían adquiridos desde hace años y que cuesta un mundo cambiarlos.

Ellos durante dos años han sido mi equipo.... han aprendido a trabajar como grupo.... a ser todo uno. Ser un engranaje, cada uno de ellos es una pieza.... y si una pieza falla todo se viene abajo. Han aprendido a valorarse unos a otros, a respetarse. Nunca les he pedido ganar un partido, nunca les he exigido meter una canasta, nunca los he abroncado por una derrota..... pero les he gritado cuando una de las piezas no ha funcionado, cuando en un día malo no han luchado, cuando el trabajo no estaba bien hecho.... eso es lo básico. Trabajar, luchar, empujar todos en la misma dirección.... el resto?. El resto vendrá como fruto de todo lo anterior.

El esfuerzo ha sido enorme. Han trabajado técnica individual, tácticas colectivas, táctica individual.... han trabajado.... se nota. Se nota la diferencia. Ellos posiblemente no se den cuenta pero no son los mismo. No son los mismo que hace dos años llegaron al pabellón y me vieron, no son los mismos a los que ese primer día les dije “jamás voy a decir nada por fallar una canasta clara, por fallar un tiro cómodo.... pero el que no corra, no luche, no trabaje, no sea una pieza del engranaje.... ese no tiene sitio en este equipo”. Eran niños. Han pasado dos años. Ahora son adolescentes. En esta edad dos años son un mundo. Veo fotos del primer año..... sonrío.... eran unos niños.... veo fotos de ahora... han crecido. Han crecido en el lado físico, han crecido en el lado deportivo, han crecido en el lado humano.

El afortunado he sido yo por poder trabajar con ellos, por poder ver la ilusión, las ganas, la satisfacción cuando el trabajo se hacía bien. He disfrutado cuando ellos lo han hecho, incluso alguna vez que ellos estaban jodidos por una derrota... yo estaba feliz porque los había visto trabajar, luchar. Había sido testigo del nacimiento de ese grupo. Estaba viendo que esa máquina empezaba a estar engrasada, jugaban, luchaban, trabajaban como uno.... empujaban todos en la misma dirección. El trabajo de uno, es el trabajo del grupo, el esfuerzo de uno es el esfuerzo del grupo.

Ahora al grupo le toca empezar con otro entrenador, pero lo que me gustaría que nunca olvidasen ese detalle, que son un grupo, un equipo, son una unidad. Que si uno cae el grupo lo levanta y tira de él. Que no hay objetivos individuales. Que no me sirve ser el mejor si el grupo cae. Que los grandes jugadores hacen mejores a sus compañeros. Pero sobre todo cuando uno gana se felicita al contrario por el trabajo realizado y cuando se pierde se le felicita por la victoria.

He tenido suerte de compartir viajes, entrenos, risas y enfados con Jorge, Manuel, Victor, Cristian, Juan, Dani, Alberto, Octavio, Miguel Angel, Dani C. Ellos me han dado lo mejor que me podían dar, trabajo y respeto. Gracias equipo.